Qué potencia contratar si tienes placas solares
Respuesta rápida: tener placas solares no te obliga a cambiar tu potencia contratada, y normalmente tampoco permite reducirla mucho, porque en horas sin sol o con picos de consumo sigues dependiendo de la red. Calcula cuántos aparatos funcionan a la vez en tu casa y ajusta con un pequeño margen.
Cuando se habla de placas solares y factura de la luz, mucha gente se pregunta si, al producir su propia energía, puede contratar menos potencia y ahorrar en el término fijo. Otros temen lo contrario: que necesitarán más. La realidad es más sencilla y es útil conocerla antes de tocar nada. En esta guía te explicamos qué es la potencia contratada, en qué se diferencia de la potencia instalada, cómo calcular la que necesitas, cuánto cuesta cada kW y cuándo tiene sentido modificarla si tienes autoconsumo. Los importes son orientativos y las condiciones dependen de tu tarifa y comercializadora.
Potencia contratada y potencia instalada no son lo mismo
- Potencia contratada: es la máxima potencia que puedes usar a la vez según tu contrato con la comercializadora. Se mide en kW y se limita con el interruptor de control de potencia (ICP) de tu cuadro: si lo superas, salta.
- Potencia instalada: es la potencia de tus paneles solares. Indica cuánta energía pueden producir como máximo.
Son conceptos independientes: puedes tener 4,6 kW contratados y 5 kW de paneles instalados. Una instalación solar no sustituye al contrato con la comercializadora ni a la conexión con la red.
Por qué las placas no suelen reducir la potencia que necesitas
La potencia contratada limita cuántos aparatos pueden funcionar a la vez, y los picos de consumo suelen producirse en momentos en que las placas no ayudan: por la noche, al amanecer o con el cielo cubierto. Además, cuando enciendes varios aparatos de golpe, el consumo instantáneo puede superar con facilidad lo que producen los paneles. Si tienes placas, la red sigue aportando esa potencia extra, así que sigues necesitando el contrato para esos momentos.
Cómo calcular la potencia que necesitas
Haz una lista de los aparatos que puedes tener encendidos a la vez en los momentos de más uso y suma su potencia aproximada:
| Aparato | Potencia orientativa |
|---|---|
| Horno eléctrico | 2,0–3,5 kW |
| Placa de inducción (varios fuegos) | 3,0–7,0 kW |
| Termo eléctrico | 1,5–2,5 kW |
| Lavadora | 1,5–2,2 kW |
| Secadora | 2,0–3,0 kW |
| Aire acondicionado | 1,0–2,5 kW |
| Cargador de coche eléctrico | 3,7–7,4 kW |
| Iluminación, TV, ordenadores y frigorífico | 0,5–1,0 kW |
No es necesario sumar todo, porque es poco probable que lo uses a la vez. Piensa en los escenarios reales: la cena con horno, inducción y lavavajillas, o un invierno con calefacción eléctrica y termo. Con la suma de esos momentos y un margen del 10 al 20 %, tendrás una estimación razonable.
Potencias normalizadas habituales
En las viviendas, la potencia contratada suele elegirse entre valores normalizados, como 3,45 kW, 4,6 kW, 5,75 kW, 6,9 kW, 8,05 kW o 9,2 kW. Para un hogar medio sin cocina de inducción potente, ni calefacción eléctrica ni coche eléctrico, suelen bastar entre 3,45 y 5,75 kW. Con inducción, climatización eléctrica o carga de vehículo, hay que subir a valores mayores.
Cuánto cuesta cada kW contratado
Pagas el término de potencia aunque no lo uses. Como referencia, en una tarifa doméstica el coste del término de potencia puede situarse en el orden de unas decenas de euros por kW y año, y varía según la comercializadora y el periodo. Si pasas de 5,75 kW a 4,6 kW, el ahorro anual podría rondar unos 40-50 € si el precio fuera de unos 35-40 € por kW. Son cifras ilustrativas: mira el precio exacto en tu factura. Puedes entender mejor cada apartado en cómo leer la factura de la luz.
Ejemplo práctico
Una familia tiene contratados 6,9 kW. Revisando su consumo por horas, ve que el máximo que alcanzan rara vez supera los 4 kW, y que nunca han tenido saltos del ICP. Deciden bajar a 4,6 kW con placas ya instaladas. El ahorro es de 2,3 kW por unos 38 € por kW al año: unos 87 €. Un año después compran un coche eléctrico con carga a 3,7 kW. Al coincidir con el horno y el termo, el ICP salta. Solución: programar la carga del coche a horas valle o instalar un gestor de carga que limite la potencia. Moraleja: ajustar tiene sentido, pero considera tus planes futuros.
Qué cambia si tienes coche eléctrico o aerotermia
Un coche eléctrico, una bomba de calor o una cocina de inducción potente pueden aumentar el pico de potencia. Para evitar subir de forma innecesaria, programa los consumos de forma escalonada, usa gestores de carga o carga el coche en horas en que no coincida con otros aparatos. Si también quieres autoconsumo, el reparto de consumos a mediodía ayuda a aprovechar la producción: consulta cómo reducir el consumo sin perder confort.
Cómo modificar la potencia contratada
- Revisa tus facturas y, si tienes contador digital, tus picos de consumo.
- Decide la nueva potencia, teniendo en cuenta tus planes futuros.
- Pide el cambio a tu comercializadora, que gestiona la solicitud con la distribuidora.
- Pregunta si tiene algún coste administrativo o limitaciones de frecuencia, sobre todo si aumentas la potencia.
- Comprueba en las facturas siguientes que se aplica correctamente.
Errores frecuentes
- Bajar la potencia solo porque has instalado placas.
- Subirla «por si acaso» y pagar de más cada mes.
- No considerar futuros consumos como el coche eléctrico.
- Ignorar los picos de la noche, cuando los paneles no producen.
- No comparar el precio del término de potencia entre comercializadoras.
Cómo saber cuál es tu pico real de consumo
Si tienes contador digital, tu distribuidora suele ofrecer en su web el consumo por tramos de una hora o de quince minutos. Descarga los datos de varios meses, incluidos los más exigentes (pleno invierno y pleno verano) y localiza los valores más altos. Cuidado: esos datos son medias de cada tramo, así que los picos instantáneos pueden ser algo mayores. Otra opción es usar un medidor de pinza o un monitor de consumo que registre la potencia en tiempo real. Con unas semanas de datos podrás ajustar tu potencia con mucha más seguridad que a ojo.
Cuándo no conviene tocar nada
Si tu ICP no salta nunca, tu factura es razonable y no tienes cambios previstos, quizá la mejor decisión sea no tocar el contrato. Ahorrar unas decenas de euros al año no merece la pena si te arriesgas a que salte el automático cada semana. Prioriza el confort y la estabilidad, y revisa la potencia solo cuando cambie algo importante en tu forma de consumir.
Preguntas frecuentes
¿Se puede contratar menos potencia con una batería?
Puede ayudar a suavizar picos, pero no sustituye al contrato. Consulta placas con batería o sin batería.
¿Influye la potencia contratada en el tamaño de las placas?
No directamente: se dimensionan según el consumo. Mira cuántas placas necesitas.
¿Y si salta el automático con frecuencia?
Puede indicar que tu potencia es insuficiente o que hay coincidencias de consumo que puedes escalonar. Revísalo con tu instalador o electricista.
Conclusión
Tener placas solares no cambia por sí solo la potencia que necesitas contratar: depende de cuántos aparatos funcionan a la vez en los momentos de más uso, no de cuánto produzcas. Revisa tus picos de consumo, ajusta con un margen razonable y considera tus planes futuros antes de modificar el contrato. Todas las cifras de esta guía son orientativas: confírmalas con tu factura y tu comercializadora.